Débora

Degeana Valdez

Líder de anfitriones PV

 “Barac le dijo:

—Solo iré si tú me acompañas; de lo contrario, no iré.

 —¡Está bien, iré contigo! —dijo Débora—. Pero, por la manera en que vas a encarar este asunto, la gloria no será tuya, ya que el Señor entregará a Sísara en manos de una mujer.

Así que Débora fue con Barac hasta Cedes,  donde él convocó a las tribus de Zabulón y Neftalí. Diez mil hombres se pusieron a sus órdenes, y también Débora lo acompañó”. Jueces 4: -10

Durante su periodo como jueza (primera y única en Israel), los enemigos de los israelitas salieron de su propia tierra e intentaban recobrar el poder que habían perdido.  Si los israelitas hubieran obedecido a Dios en primer lugar y expulsado a los cananeos de la tierra, a tiempo, este incidente no hubiese ocurrido.  El ejército cananeo contaba con novecientos carros de hierro; Israel no era tan poderoso como para derrotar a un ejército tan invencible, por lo tanto, fueron oprimidos hasta que una mujer fiel llamada Débora clamó a Dios.  Después de veinte años de circunstancias insoportables, los israelitas finalmente reconocieron su pecado e invocaron al Dios vivo.

Dios debería ser el primero que tú y yo busquemos al momento de enfrentar cualquier problema.  Los israelitas decidieron hacer las cosas a su manera y pecaron; a menudo nosotros hacemos lo mismo y tratamos de controlar nuestras vidas sin la ayuda de Dios, encontrando dificultades y confusión. Cuando estamos en contacto diario con Dios, somos menos propensos a problemas, estamos protegidos. El Padre desea que recurramos a Él en primer lugar, buscando su fortaleza y guía. Débora fue una mujer excepcional.  Dios la escogió y le dio la responsabilidad de guiar a Israel en la batalla, y de instruirlo para que viviera bajo la voluntad de Dios.  Débora se ganó el respeto del General Barac, y era profetisa, cuyo papel principal era animar al pueblo, a obedecer.

Su historia nos enseña que no tenía ambición de poder; ella quería servir y darle todo el crédito a Dios.

 

Débora nos muestra lo que cualquiera puede lograr cuando Dios tiene el control.

 

Oración: Dios ayúdame a obedecerte en todo tiempo, a llegar a tu presencia con la primicia de todo lo que me ocurre, mis pensamientos, deseos, malestares. Tu actúas siempre a tiempo, yo quiero obedecer de igual manera, porque cuando me demoro, hay consecuencias y es contado como desobediencia. Amén.

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