La Biblia es un libro de oración masivo. Orar la palabra de Dios de vuelta hacia él es poderoso, por varias razones: En importante entender que la oración incluye la alabanza, la acción de gracias, la adoración, la intercesión, las súplicas, los gritos de júbilo, levantar las manos, la inclinación, el honor, la exaltación, el …
Día 21
Mensaje:
El secreto de orar las Escrituras
La Biblia es un libro de oración masivo. Orar la palabra de Dios de vuelta hacia él es poderoso, por varias razones:
La misma palabra de Dios es «viva y poderosa» (Hebreos 4:12), de manera que cuando oramos con esos vocablos en nuestros labios, sabemos que estamos haciendo oraciones que son vivas y poderosas.
Cuando el lenguaje de nuestras oraciones está moldeado por las Escrituras, ganamos confianza, sabiendo que estamos orando de acuerdo con la voluntad de Dios, y eso significa que «podemos estar seguros de que ya tenemos los que le hemos pedido» (1 Juan 5:15).
Mientras oramos con el lenguaje de su palabra, este se vuelve el de nuestro diálogo diario con él. Una poderosa transformación comienza en nuestra alma, cuando cada día la conversación comienza reflejando el lenguaje de Dios. Ahora su lengua está encendida por el fuego del cielo más que por el del infierno.
Somos equipados para orar de acuerdo con la voluntad de Dios, de maneras que no habíamos considerado por nuestra cuenta. La palabra nos aconsejará sobre las cosas por las que orar, ampliando profundamente la anchura y la diversidad de nuestra vida de oración.
En importante entender que la oración incluye la alabanza, la acción de gracias, la adoración, la intercesión, las súplicas, los gritos de júbilo, levantar las manos, la inclinación, el honor, la exaltación, el cariño íntimo, el arrepentimiento, la guerra espiritual, la profecía, y muchas mas. De modo que cuando las Escrituras comiencen a encabezar sus oraciones, puede esperar que ellas cubran un amplio espectro de expresiones.
Practicando ahora mismo con el Salmo 84 seria de esta manera, : «¡Cuán hermosas son tus moradas, Señor todopoderoso!» Dígale al Señor cuantas cosas encuentra amorosas en él. Desde que su corazón es su tabernáculo, dele gracias por las cosas hermosas que él ha estado haciendo en usted. Su tabernáculo también es la congregación de los santos; ensálcelo por las cosas hermosas que ha estado haciendo con su pueblo, su esposa. Adore al Señor como al Capitán de todas las multitudes del cielo.
Esta sería una oración relacionada a este primer verso: ¡Oh, Señor, cuán hermoso eres tú! ¡Donde tú vives es hermoso, porque tú eres hermoso! Tú haces que todo lo que te rodea sea hermoso. Señor, cómo deseo morar en tu habitación. Quiero estar contigo, disfrutando de ti, y siendo algo hermoso por medio de ti. Prefiero estar contigo que en cualquier otro lugar. También, el panorama de tu tabernáculo es todo hermoso para mí. Pienso en los ángeles, los serafines, las criaturas vivientes, los veinticuatro ancianos, todos reunidos alrededor de tu trono y contemplándote a ti. ¡Maravilloso, tú eres insuperable en belleza y en esplendor! Señor todopoderoso, poderoso campeón del cielo, gran guerrero de gloria, hoy me inclino ante tu majestad y grandeza. con gran gozo me presento delante de ti. ¡Gracias por la sangre de Cristo que me concede esta osadía ante el salón de tu trono! Cuán eternamente bendecido estoy, aquí contigo. ¡Te adoro, poderoso Dios!
Al orar las Escrituras, no tenga temor de las repeticiones. La reiteración de palabras y frases, cuando están llenas de sentido, obran poderosamente para alojarse en su espíritu y provocar que la verdad tenga un impacto pleno en su corazón y en su mente. Queremos que la palabra de Dios entre en nuestros corazones, atrape nuestra atención con su impacto, alargue y expanda nuestros corazones con un apasionado deseo, entre en la trama de nuestro hablar y de nuestras acciones y produzca fruto para vida eterna.
Día 21
El secreto de orar las Escrituras
Día 21
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El secreto de orar las Escrituras
La Biblia es un libro de oración masivo. Orar la palabra de Dios de vuelta hacia él es poderoso, por varias razones:
La misma palabra de Dios es «viva y poderosa» (Hebreos 4:12), de manera que cuando oramos con esos vocablos en nuestros labios, sabemos que estamos haciendo oraciones que son vivas y poderosas.
Cuando el lenguaje de nuestras oraciones está moldeado por las Escrituras, ganamos confianza, sabiendo que estamos orando de acuerdo con la voluntad de Dios, y eso significa que «podemos estar seguros de que ya tenemos los que le hemos pedido» (1 Juan 5:15).
Mientras oramos con el lenguaje de su palabra, este se vuelve el de nuestro diálogo diario con él. Una poderosa transformación comienza en nuestra alma, cuando cada día la conversación comienza reflejando el lenguaje de Dios. Ahora su lengua está encendida por el fuego del cielo más que por el del infierno.
Somos equipados para orar de acuerdo con la voluntad de Dios, de maneras que no habíamos considerado por nuestra cuenta. La palabra nos aconsejará sobre las cosas por las que orar, ampliando profundamente la anchura y la diversidad de nuestra vida de oración.
En importante entender que la oración incluye la alabanza, la acción de gracias, la adoración, la intercesión, las súplicas, los gritos de júbilo, levantar las manos, la inclinación, el honor, la exaltación, el cariño íntimo, el arrepentimiento, la guerra espiritual, la profecía, y muchas mas. De modo que cuando las Escrituras comiencen a encabezar sus oraciones, puede esperar que ellas cubran un amplio espectro de expresiones.
Practicando ahora mismo con el Salmo 84 seria de esta manera, : «¡Cuán hermosas son tus moradas, Señor todopoderoso!» Dígale al Señor cuantas cosas encuentra amorosas en él. Desde que su corazón es su tabernáculo, dele gracias por las cosas hermosas que él ha estado haciendo en usted. Su tabernáculo también es la congregación de los santos; ensálcelo por las cosas hermosas que ha estado haciendo con su pueblo, su esposa. Adore al Señor como al Capitán de todas las multitudes del cielo.
Esta sería una oración relacionada a este primer verso: ¡Oh, Señor, cuán hermoso eres tú! ¡Donde tú vives es hermoso, porque tú eres hermoso! Tú haces que todo lo que te rodea sea hermoso. Señor, cómo deseo morar en tu habitación. Quiero estar contigo, disfrutando de ti, y siendo algo hermoso por medio de ti. Prefiero estar contigo que en cualquier otro lugar. También, el panorama de tu tabernáculo es todo hermoso para mí. Pienso en los ángeles, los serafines, las criaturas vivientes, los veinticuatro ancianos, todos reunidos alrededor de tu trono y contemplándote a ti. ¡Maravilloso, tú eres insuperable en belleza y en esplendor! Señor todopoderoso, poderoso campeón del cielo, gran guerrero de gloria, hoy me inclino ante tu majestad y grandeza. con gran gozo me presento delante de ti. ¡Gracias por la sangre de Cristo que me concede esta osadía ante el salón de tu trono! Cuán eternamente bendecido estoy, aquí contigo. ¡Te adoro, poderoso Dios!
Al orar las Escrituras, no tenga temor de las repeticiones. La reiteración de palabras y frases, cuando están llenas de sentido, obran poderosamente para alojarse en su espíritu y provocar que la verdad tenga un impacto pleno en su corazón y en su mente. Queremos que la palabra de Dios entre en nuestros corazones, atrape nuestra atención con su impacto, alargue y expanda nuestros corazones con un apasionado deseo, entre en la trama de nuestro hablar y de nuestras acciones y produzca fruto para vida eterna.





