El secreto de la obediencia radical

Escuchar a Dios en el lugar secreto es una de las claves más importantes para vencer en la vida cristiana. No obstante, debe ir unido a este corolario: obediencia radical. Oímos y después obramos.“No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” (Santiago 1:22). La obediencia …

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Escuchar a Dios en el lugar secreto es una de las claves más importantes para vencer en la vida cristiana. No obstante, debe ir unido a este corolario: obediencia radical. Oímos y después obramos.
“No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica” (Santiago 1:22).


La obediencia radical no busca cumplir con lo mínimo, más persigue el cumplimiento pleno, abundante. La devoción por el lugar secreto es el primer gran acto de obediencia de los santos. El verdadero cumplimiento del servicio a Jesús se descubre cuando ponemos lo primordial en primer lugar: Primero nos sentamos y escuchamos, luego nos levantamos y obramos. Algunos de los beneficios de la obediencia son:

  • La obediencia abre la vida eterna abundante, Jesús dijo “Y sé muy bien que su mandato es vida eterna” (Juan 12:50). La vida que está en él fluye dentro de usted cuando le obedece.
  • La obediencia llama la atención de Dios “Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu, a los que tiemblan ante mi palabra” (Isaías 66:2). Cuando temblamos por Su palabra con esta clase de anhelo profundo, él fija su mirada sobre nosotros para hacernos bien.
  • La obediencia produce una gran intimidad “¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él” (Juan 14:21). Jesús dijo que la obediencia es la prueba del amor, y el amor nos lleva a una intimidad increíble con el Padre.
  • La obediencia edifica bases inconmovibles “Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos, y azotaron aquella casa, y ésta se derrumbó, y grande fue su ruina” (Mateo 7:24-27). Aquellos que
    caminan en obediencia radical, se han preparado para las tormentas y las podrán vencer.

Los verdaderos siervos se encuentran sentados a los pies de Jesús. Cuanto más cerca esté de Dios, más obediente debe ser.

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