El secreto de sembrar

«No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos, si …

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«No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos, si no nos damos por vencidos» (Gálatas 6: 7-9).

Este es el increíble secreto de Gálatas 6: Cuando siembras en el Espíritu, al entregarle un tiempo dedicado al lugar secreto, finalmente, segarás vida en el Espíritu. Finalmente. Con frecuencia, hemos aplicado este texto a la gracia de dar financieramente; pero se refiere, también, a la de buscar a Dios en atenta meditación. Es imposible sembrar en el Espíritu sin recoger su cosecha correspondiente.

Vivimos en una cultura que evalúa sus prioridades teniendo en cuenta los resultados inmediatos. Las voces del mundo nos demandan producción. ¡Ahora! La carrera para lograrlo puede impedirnos una adecuada inversión en el lugar secreto. No debemos evaluar nuestro progreso espiritual sobre la base de cuántos proyectos hemos cumplido o de cuántas metas alcanzamos hoy. Nuestra vida de devoción con Dios se parece más a las plantas de un jardín. Cuando terminamos de sembrar en el lugar secreto, habitualmente no podremos mostrar resultados o beneficios inmediatos. ¡Lo que sembramos hoy requerirá una estación completa de crecimiento, antes de ver la manifestación de los resultados!

«El que labra su tierra tendrá abundante comida,…» (Proverbios 12: 11). Para tener una cosecha, debe labrar (preparar) la tierra de su corazón y luego plantar la palabra de Dios en él. Esta es una poderosa semilla que finalmente produce una poderosa cosecha, si la tierra de nuestros corazones está bien.

Si persevera en la fe y en el amor, las semillas que producirán una cosecha en su corazón son plantadas en él. De manera que, haga lo que haga, ¡no abandone! Cuando sienta que no tiene resultados, persista e invierta aún más. La palabra que ha sido sembrada en su corazón, hoy, germinará, brotará, echará raíces profundas, extenderá sus ramas y producirá frutos. Atrape el secreto: ¡Aquel que siembra, con toda certeza, segará!

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