El secreto del refugio

Hay un sitio de refugio para las tormentas de la vida. Ellas, inevitablemente, nos asaltarán en este  vuelo terrenal; pero hay donde refugiarse. Me refiero, por supuesto, al lugar secreto.   «Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada; al amparo de su tabernáculo me  protegerá, y me pondrá en alto, …

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Hay un sitio de refugio para las tormentas de la vida. Ellas, inevitablemente, nos asaltarán en este  vuelo terrenal; pero hay donde refugiarse. Me refiero, por supuesto, al lugar secreto.  

«Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada; al amparo de su tabernáculo me  protegerá, y me pondrá en alto, sobre una roca» (Salmo 27: 5). Al amparo de tu presencia los  proteges de las intrigas humanas; en tu morada los resguardas de las lenguas contenciosas (Salmo  31:20).  

Hay un lugar donde Dios protege a sus amados: en el santuario de su presencia. El diccionario  Webster define santuario como «Un lugar de refugio; asilo; más allá, inmunidad». La morada de Dios  es un santuario para el soldado abatido por la guerra, un lugar de inmunidad del acoso del enemigo.  

David escribió: «Te he visto en el santuario y he contemplado tu poder y tu gloria» (Salmo 63: 2). El  título del Salmo 63 dice: «Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá». Por tanto, mi  pregunta fue ¿cómo pudo David escribir sobre mirar a Dios en el santuario, cuando estaba huyendo  para guardar su vida del Rey Saúl? Estaba totalmente aislado, un fugitivo político que se escondía  en el desierto, ¡y pasó varios años allí! No tenía acceso al lugar donde residía el arca; por lo que,  obviamente, no estaba hablando de él. Cualquier intento de acercarse allí le hubiera costado la vida.  ¿Qué santuario había encontrado David? Creo que se estaba refiriendo a su vida secreta con Dios.  Aun cuando no podía adorar delante del arca, descubrió el lugar secreto como el refugio del  torbellino de emociones y de problemas que bombardeaban constantemente su alma. Aquí podía  ventilar sus ansiosos pensamientos; aquí podía ser renovado en el amor de Dios al contemplarlo en  su belleza; aquí podía tranquilizarse en la confianza de la protección de su Padre Celestial; aquí era  sanado de las heridas por el rechazo de los hombres; aquí renovaba sus fuerzas para la jornada;  aquí estaba a salvo. 

Mientras que el lugar de oración es un lugar de inmunidad, es también uno de los lugares favoritos  de Satanás para atacar al devoto.  

Nada puede sucederle en el lugar secreto que él, específicamente, no permita, para sus sublimes  propósitos. Usted está completamente inmunizado contra todo lo que esté fuera de Su voluntad. 

Francis Frangipane lo describe con esta frase: «Nuevos niveles, nuevos demonios».  Como dice la Escritura: «para que, mediante la promesa y el juramento, que son dos realidades  inmutables en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un estímulo poderoso los que,  buscando refugio, nos aferramos a la esperanza que está delante de nosotros» (Hebreos 6: 18). Si  Dios va a ser su refugio, usted debe huir hacia él. El clamor es: «¡ Oh, Señor, estoy por ser  consumido, corro a Ti! ¡Escóndeme!». «Sé tú mi roca de refugio adonde pueda yo siempre  acudir» (Salmo 71: 3). ¡Gracias, Señor, por el don del lugar secreto!

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