El secreto de tomar decisiones

Tiene que tomar una decisión importante y ¿no sabe qué hacer? ¡Corra al lugar secreto! Porque,  para Dios, no solo es importante cuál es, sino también, cómo llegó a ella.  Su «Abba» Padre lo ama muchísimo; él está profundamente interesado en cada cuestión de su vida  y desea estar incluido en el proceso de cada …

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Tiene que tomar una decisión importante y ¿no sabe qué hacer? ¡Corra al lugar secreto! Porque,  para Dios, no solo es importante cuál es, sino también, cómo llegó a ella. 

Su «Abba» Padre lo ama muchísimo; él está profundamente interesado en cada cuestión de su vida  y desea estar incluido en el proceso de cada decisión suya. Él, personalmente, dijo eso con estas  palabras:  

El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y  velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen discernimiento, y cuyo brío hay que  domar con brida y freno, para acercarlos a ti» (Salmo 32: 8-9). 

El Señor está diciendo: «No quiero guiarte a la distancia. No quiero ponerte un freno en la boca y  sacudirte alrededor para poder tener tu atención y encaminarte. Quiero que te acerques a Mí,  apresúrate a estar cerca de Mi corazón, y permite que dirija tu vida a un lugar de intimidad y  comunión». 

El Salmo 14: 2, claramente, dice que la evidencia del entendimiento es que uno busque a Dios. La  cosa más inteligente que jamás hará en la vida es acercarse a Dios y buscarlo con todo su corazón. 

Cuando procure esta intimidad, comenzará a abrir los grandes secretos de la vida. Aquí, él te guía  con Su ojos y dirige tu corazón con Su corazón. A veces, tratamos de tomar decisiones en la vida,  basadas en nuestra apreciación de las circunstancias y condiciones que nos rodean. No obstante, el  Señor no quiere que obtengamos dirección atendiendo a las cosas de afuera, sino más bien, a las  de arriba. Él quiere que recibamos dirección en la vida, contemplando Su belleza, disfrutando Su  majestad y esplendor; y, así, seamos guiados por la mirada de Sus ojos. ¡Se puede comunicar tanto  a través de la expresión y la mirada! Fije la mirada en Su boca hasta que él le hable. Mire Su ojo  hasta que Su mirada le dirija al camino en que debe andar.  

La intimidad precede al entendimiento. La pasión precede al propósito. Primero está el lugar  secreto, luego viene la guía divina. Dios no quiere que simplemente esté en el camino correcto.  Quiere que disfrute su viaje. No, que encuentre Su voluntad y luego que se aleje, dejándola en la  polvoreada. El deseo primario de Dios para su vida no es que descubra Su voluntad y camine en  ella, sino que se acerque tanto a él que llegue a conocerlo. ¡Dios quiere ser conocido! Después, él  desea que de esa relación de conocimiento llegue un suave caminar juntos en sus propósitos.

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