El secreto de llevar un diario

Estoy firmemente comprometido a llevar un diario espiritual, y es por una razón integral: Aquellos  que retienen lo que Dios les da recibirán aún más. Jesús lo dijo de esta manera, «Al que tiene, se le  dará más» (Marcos 4: 25).   No confío en mi cerebro. Mi memoria es como un colador. Si no lo …

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Estoy firmemente comprometido a llevar un diario espiritual, y es por una razón integral: Aquellos  que retienen lo que Dios les da recibirán aún más. Jesús lo dijo de esta manera, «Al que tiene, se le  dará más» (Marcos 4: 25).  

No confío en mi cerebro. Mi memoria es como un colador. Si no lo escribo, hay un noventa y nueve  por ciento de posibilidades de que lo olvide. Por eso cuando Dios revela algo valioso de su palabra  para mí, no confío en mí mismo para recordarlo. Lo anoto. Él fue lo suficientemente bueno para  alumbrarme con Su verdad, y ahora debo ser un mayordomo cuidadoso de esa verdad,  reteniéndola, meditando sobre ella y teniendo en cuenta cómo ella debe impactar en mi vida. 

La única forma de recordar las cosas que él me dio en el pasado es escribirlas en mi diario de una  manera tal que pueda volver a ellas en el futuro. De manera que, cuando me refiero a un diario, no  estoy hablando sobre un diario personal. No estoy hablando de realizar anotaciones como: «Hoy,  Susana me vino a visitar. Desayunamos juntas y luego fuimos de compras». No, me refiero algo  mucho más consecuente y significativo. Haga de su diario el lugar donde lleva las crónicas de las  verdades espirituales que avivan su espíritu al estar en el lugar secreto. Cuando Dios lo alimenta con  Su maná, escríbalo. Más tarde, revíselo. Siga visitando esa verdad hasta que esta quede entretejida  en la trama de su experiencia y de su conducta cristiana. 

«A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le  pedirá aún más» (Lucas 12: 48). ¡Que pueda ser hallado fiel a todo lo que Dios me ha dado! Más  aún, estoy consciente de Mateo 13: 12: «Al que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia». La  abundancia espiritual no es una garantía para los creyentes; está asegurada solo a aquellos que son  fieles con lo que reciben. Por tanto una vida abundante en Cristo no es recibida pasivamente, es  tomada con agresividad.

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