El secreto de orar las Escrituras

La Biblia es un libro de oración masivo. Orar la palabra de Dios de vuelta hacia él es poderoso, por  varias razones:  En importante entender que la oración incluye la alabanza, la acción de gracias, la adoración, la  intercesión, las súplicas, los gritos de júbilo, levantar las manos, la inclinación, el honor, la  exaltación, el …

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La Biblia es un libro de oración masivo. Orar la palabra de Dios de vuelta hacia él es poderoso, por  varias razones: 

  • La misma palabra de Dios es «viva y poderosa» (Hebreos 4:12), de manera que cuando oramos  con esos vocablos en nuestros labios, sabemos que estamos haciendo oraciones que son vivas y  poderosas. 
  • Cuando el lenguaje de nuestras oraciones está moldeado por las Escrituras, ganamos confianza,  sabiendo que estamos orando de acuerdo con la voluntad de Dios, y eso significa que «podemos  estar seguros de que ya tenemos los que le hemos pedido» (1 Juan 5:15). 
  • Mientras oramos con el lenguaje de su palabra, este se vuelve el de nuestro diálogo diario con él.  Una poderosa transformación comienza en nuestra alma, cuando cada día la conversación  comienza reflejando el lenguaje de Dios. Ahora su lengua está encendida por el fuego del cielo  más que por el del infierno. 
  • Somos equipados para orar de acuerdo con la voluntad de Dios, de maneras que no habíamos  considerado por nuestra cuenta. La palabra nos aconsejará sobre las cosas por las que orar,  ampliando profundamente la anchura y la diversidad de nuestra vida de oración. 

En importante entender que la oración incluye la alabanza, la acción de gracias, la adoración, la  intercesión, las súplicas, los gritos de júbilo, levantar las manos, la inclinación, el honor, la  exaltación, el cariño íntimo, el arrepentimiento, la guerra espiritual, la profecía, y muchas mas. De  modo que cuando las Escrituras comiencen a encabezar sus oraciones, puede esperar que ellas  cubran un amplio espectro de expresiones. 

Practicando ahora mismo con el Salmo 84 seria de esta manera, : «¡Cuán hermosas son tus  moradas, Señor todopoderoso!» Dígale al Señor cuantas cosas encuentra amorosas en él. Desde  que su corazón es su tabernáculo, dele gracias por las cosas hermosas que él ha estado haciendo  en usted. Su tabernáculo también es la congregación de los santos; ensálcelo por las cosas  hermosas que ha estado haciendo con su pueblo, su esposa. Adore al Señor como al Capitán de  todas las multitudes del cielo.  

Esta sería una oración relacionada a este primer verso: ¡Oh, Señor, cuán hermoso eres tú! ¡Donde tú  vives es hermoso, porque tú eres hermoso! Tú haces que todo lo que te rodea sea hermoso. Señor,  cómo deseo morar en tu habitación. Quiero estar contigo, disfrutando de ti, y siendo algo hermoso  por medio de ti. Prefiero estar contigo que en cualquier otro lugar. También, el panorama de tu  tabernáculo es todo hermoso para mí. Pienso en los ángeles, los serafines, las criaturas vivientes,  los veinticuatro ancianos, todos reunidos alrededor de tu trono y contemplándote a ti. ¡Maravilloso,  tú eres insuperable en belleza y en esplendor! Señor todopoderoso, poderoso campeón del cielo,  gran guerrero de gloria, hoy me inclino ante tu majestad y grandeza. con gran gozo me presento  delante de ti. ¡Gracias por la sangre de Cristo que me concede esta osadía ante el salón de tu trono!  Cuán eternamente bendecido estoy, aquí contigo. ¡Te adoro, poderoso Dios! Al orar las Escrituras, no tenga temor de las repeticiones. La reiteración de palabras y frases,  cuando están llenas de sentido, obran poderosamente para alojarse en su espíritu y provocar que la  verdad tenga un impacto pleno en su corazón y en su mente. Queremos que la palabra de Dios entre  en nuestros corazones, atrape nuestra atención con su impacto, alargue y expanda nuestros  corazones con un apasionado deseo, entre en la trama de nuestro hablar y de nuestras acciones y  produzca fruto para vida eterna.

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Edwin Castro