Carta a los Romanos

1. Una triste conclusión 2. El regalo de la justicia “La justicia no se gana mediante el cumplimiento de la ley ni por buenas obras; es un intercambio divino en el que Jesús toma nuestra culpa y nos da su justicia.” 3. Justificación, reconciliación y adopción “No se trata del esfuerzo humano, sino de reconocer …

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1. Una triste conclusión

  • Romanos 1:18-24 NTV “Pero Dios muestra su ira desde el cielo contra todos los que son pecadores y perversos, que detienen la verdad con su perversión. [19] Ellos conocen la verdad acerca de Dios, porque él se la ha hecho evidente. [20] Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios. [21] Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión. [22] Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios. [23] Y, en lugar de adorar al Dios inmortal y glorioso, rindieron culto a ídolos que ellos mismos se hicieron con forma de simples mortales, de aves, de animales de cuatro patas y de reptiles. [24] Entonces Dios los abandonó para que hicieran todas las cosas vergonzosas que deseaban en su corazón. Como resultado, usaron sus cuerpos para hacerse cosas viles y degradantes entre sí.”
  • Romanos 3:23 NTV “Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.”

2. El regalo de la justicia

“La justicia no se gana mediante el cumplimiento de la ley ni por buenas obras; es un intercambio divino en el que Jesús toma nuestra culpa y nos da su justicia.”

  • Romanos 3:22 NTV “Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.”
  • Romanos 3:28-30 NTV “Así que somos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe y no por obedecer la ley. [29] Después de todo, ¿acaso Dios es solo el Dios de los judíos? ¿No es también el Dios de los gentiles? Claro que sí. [30] Hay solo un Dios, y él declara justos a judíos y gentiles únicamente por medio de la fe.”
  • Romanos 3:10-12 NVI “Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; [11] no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. [12] Todos se han descarriado; juntos se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!.”

3. Justificación, reconciliación y adopción

  • Romanos 5:1-11 NVI “En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. [2] También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. [3] Y no solo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; [4] la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. [5] Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado. [6] A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los impíos. [7] Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. [8] Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. [9] Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! [10] Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! [11] Y no solo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación.”
  • Romanos 8:14-17 NVI “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. [15] Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!». [16] El Espíritu mismo asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. [17] Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria.”

“No se trata del esfuerzo humano, sino de reconocer quién es Dios y aprender a descansar en lo que Él ya hizo.”

  • Romanos 10:8-13 NVI “¿Qué afirma entonces? «La palabra está cerca de ti, la tienes en la boca y en el corazón». Esta es la palabra de fe que predicamos: [9] que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. [10] Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. [11] Así dice la Escritura: «Todo el que confíe en él no será defraudado». [12] No hay diferencia entre judíos y los que no son judíos, pues el mismo Señor es Señor de todos y bendice abundantemente a cuantos lo invocan, [13] porque «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».”
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