El secreto de arder

Es el lugar secreto el que enciende nuestro fuego y nos hace arder. Estoy hablando sobre un celo  encendido, ardiente por la faz de Jesús y por los asuntos de Su reino. Él vino a encender un fuego  en la tierra (Lucas 12: 49), con el que intentaba envolvernos con Sus mismos deseos y pasión, …

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Es el lugar secreto el que enciende nuestro fuego y nos hace arder. Estoy hablando sobre un celo  encendido, ardiente por la faz de Jesús y por los asuntos de Su reino. Él vino a encender un fuego  en la tierra (Lucas 12: 49), con el que intentaba envolvernos con Sus mismos deseos y pasión, que,  para mantener su intensidad, debe ser constantemente avivado con profunda vehemencia por el  lugar secreto. 

Usted está destinado para el fuego. Arderá por toda la eternidad, la única pregunta es dónde. El  deseo de su corazón es ser una llama viviente, encendida con la alegría de la contemplación de Su  belleza, adorándolo con una entrega abierta, desplegado en el mundo con dominio propio y un celo  intencionado que no aprecia su propia vida, aun hasta la muerte. Usted tiene algo por qué vivir  porque tiene algo por qué morir. Anhela ser una antorcha de santidad, que es la razón por la que  nunca estará satisfecho con el status quo del cristianismo. 

Para encenderse con el fuego, debe acercarse a Dios. Cuando se sienta frío, distante, y «alejado»  espiritualmente, es tiempo de retirarse a lo secreto, poner su ser delante del fuego de su palabra y  permitir que la intensidad de su rostro restaure su fervor. 

El libro de Apocalipsis describe al Espíritu Santo de esta manera: «Del trono salían relámpagos,  estruendos y truenos. Delante del trono ardían siete antorchas de fuego, que son los siete espíritus  de Dios» (Apocalipsis 4: 5). Le he pedido al Señor que lo mismo sea dicho de mí, ¡que pueda ser  descripto como «Delante del trono ardían!». 

Haga algo peligroso. ¡Esté a solas con Dios! Su «fuego consumidor» quemará todo en su vida, hasta  que lo que quede sea sólo amor. Este es nuestro Dios: «Él hace… a sus servidores llamas de  fuego» (Hebreos 1: 7). Él le hará a Usted uno, también, si Usted se lo permite.

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Edwin Castro