El secreto de estar atento

Jesús relacionó la plenitud de la oración con la atención vigilante. Dos veces les dijo a Sus  discípulos: «¡ Estén alerta! ¡Vigilen!» (Marcos 13: 33; 14: 38). De manera que hay algo sobre la  oración: la atención, los ojos abiertos y una mente completamente alerta.  Las exhortaciones de Jesús para prestar atención estaban especialmente conectadas …

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Jesús relacionó la plenitud de la oración con la atención vigilante. Dos veces les dijo a Sus  discípulos: «¡ Estén alerta! ¡Vigilen!» (Marcos 13: 33; 14: 38). De manera que hay algo sobre la  oración: la atención, los ojos abiertos y una mente completamente alerta. 

Las exhortaciones de Jesús para prestar atención estaban especialmente conectadas con su  retorno a la tierra. «Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo,  ni el Hijo, sino sólo el Padre. ¡Estén alerta! ¡Vigilen! Porque ustedes no saben cuándo llegará ese  momento. Es como cuando un hombre sale de viaje y deja su casa al cuidado de sus siervos, cada  uno con su tarea, y le manda al portero que vigile. “Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no  saben cuándo volverá el dueño de la casa, si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o  al amanecer; no sea que venga de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes, se  lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos!» (Marcos 13:32-37). 

El Señor nunca puso sobre nosotros la carga de ver el futuro. Él nos llamó, sin embargo, a estar  alerta a la época en que vivimos y a discernir las señales de los tiempos. Él espera que entendamos  el presente y que estemos expectantes. 

Conozco una sola manera de cumplir con este urgente mandato: atender con solicitud al lugar  secreto, donde:  

  • Agudizamos nuestros sentidos espirituales para los impulsos celestiales.  
  • Interpretamos los sucesos actuales a través del enfoque de la palabra de Dios. 
  • Tomamos nota de aquellas porciones y temas de la Escritura que el Espíritu ha estado  últimamente señalando.  
  • Calibramos constantemente nuestras almas y mentes con los caminos rectos del Señor. 
  • Aquietamos nuestros corazones lo suficiente para escuchar. 
  • Miramos fijamente embelesados al trono de Dios.  
  • Nos quitamos rápidamente toda nuestra somnolencia, al encendernos y renovarnos en amor. 

Una de las palabras importantes de esta hora es «discernimiento». Jesús quiere que estemos alerta  y dispuestos a discernir las señales de los tiempos. El discernimiento será cultivado, no, por leer el  diario matutino, sino por leer la palabra de Dios. Lo obtenemos sólo a través del poder del Espíritu  Santo (Filipenses 1: 9). Aquellos que en el lugar secreto están atentos tendrán la sabiduría para  discernir el misterio de la iniquidad y el misterio de la santidad en el mundo actual. 

Hay momentos en mi lugar secreto cuando dejo todo de lado, como mi lectura y peticiones, y solo  hago una pausa para preguntar: «Señor, ¿qué estás haciendo, hoy, en la tierra? ¿Qué temas, ahora  mismo, estás enfatizando? ¿Sobre qué grupos de personas Te estás moviendo de manera inusual?  

¿Qué quieres que vea, concerniente al día y a la hora en la que vivo? ¿Cuál es mi papel en tus  actividades actuales?» Luego, espero en él, para la revelación y el entendimiento. ¡Oh, cómo desea  mi corazón estar totalmente alerta y preparado con las cosas que están en el corazón de Dios para  esta hora! 

El lugar secreto es el sitio para cumplir estas palabras de Cristo. No hay reemplazo ni alternativa. Es  en el jardín, con el Señor, donde ciñe su cinturón para la acción inmediata, donde arregla su lámpara  hasta que arda con la llama de la pasión. No duerma, sino ore y esté alerta. Estar listo para el  inminente regreso del Amor de nuestras almas es el gran secreto.

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