El secreto de no tener un plan B

Uno de los más grandes secretos para la intimad con Dios es acudir a él como la única fuente de  ayuda y esperanza. «Señor, en esta situación no tengo un plan B, no tengo otras opciones a donde  recurrir, si tú no lo haces. ¡Eres el único que puede ayudarme!» Le encanta cuando usted lo …

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Uno de los más grandes secretos para la intimad con Dios es acudir a él como la única fuente de  ayuda y esperanza. «Señor, en esta situación no tengo un plan B, no tengo otras opciones a donde  recurrir, si tú no lo haces. ¡Eres el único que puede ayudarme!» Le encanta cuando usted lo mira en  busca de liberación. Lo inverso también es verdad: Su celo se enciende cuando contemplamos  otros salvadores. 

Derriba los cedros, y escoge un ciprés o un roble, y lo deja crecer entre los árboles del bosque; o  planta un pino, que la lluvia hace crecer. Al hombre le sirve de combustible, y toma una parte para  calentarse; enciende un fuego y hornea pan. Pero también labra un dios y lo adora; hace un ídolo y  se postra ante él. La mitad de la madera la quema en el fuego, sobre esa mitad prepara su comida;  asa la carne y se sacia. También se calienta y dice: «¡Ah! Ya voy entrando en calor, mientras  contemplo las llamas.» Con el resto hace un dios, su ídolo; se postra ante él y lo adora. Y suplicante  le dice: «Sálvame, pues tú eres mi dios.» No saben nada, no entienden nada; sus ojos están  velados, y no ven; su mente está cerrada, y no entienden. Les falta *conocimiento y entendimiento;  no se ponen a pensar ni a decir: «Usé la mitad para combustible; incluso horneé pan sobre las  brasas, asé carne y la comí. ¿Y haré algo abominable con lo que queda? ¿Me postraré ante un  pedazo de madera?» Se alimentan de cenizas, se dejan engañar por su iluso *corazón, no pueden  salvarse a sí mismos, ni decir: «¡Lo que tengo en mi diestra es una mentira!» (Isaías 44:14-20). 

Cuando estaba meditando en este pasaje, El Señor me dio una definición de un dios falso. Ella me  ayuda porque, aun cuando en nuestra cultura occidental hay pocas personas que realmente adoran  figuras de madera o de piedra, nosotros también tenemos nuestros dioses falsos. En este pasaje, el  Señor describe a los idólatras diciéndole a su bloque de madera: «¡ Líbrame, porque tú eres mi  dios!». De modo que un dios se define así: cualquier cosa a la que asignamos el poder de librarnos.  

Los occidentales tienen su propio conjunto de dioses falsos, fuentes a las que acuden para  liberación en los tiempos de crisis o de necesidad (para que el lector comprenda): –Dinero –Seguro  de salud –Tratamiento médico/ recetas –Seguro Social –Planes de jubilación y pensiones –Tarjetas  de crédito/ prestamos de consolidación –Drogas/ alcohol –Placer/ entretenimiento/ recreación/  deportes –Sexo –Amigos (para liberarnos de la soledad) –Consejeros –Juicios –Bancarrotas –Etc. 

Los adoradores de Dios son aquellos que acuden primero a Dios, en su tiempo de necesidad.  Buscan Su rostro y esperan en él para recibir directivas y saber qué camino seguir. El lugar secreto  se convierte en el umbral donde esperamos en Dios, buscando Su poderosa intervención, y  clamando por sabiduría y revelación. 

En mi experiencia, he encontrado que el Señor nos probará para ver si verdaderamente poseemos  esta realidad. Él permitirá que una gran tormenta descienda sobre nuestras vidas, con un propósito  estratégico. Nuestro reflejo natural será encontrar una fuente de alivio inmediato. Tratamos de  explorar todas las opciones. ¿Es posible, sin embargo, que esta tormenta haya venido para guiarlo a  una dimensión más elevada de vida en el reino? Espero que pueda aprender el secreto: Cuando  golpea la tormenta, corra al lugar secreto, asiente su espíritu, y dígale a él con firme resolución:  «Solo tú eres mi expectativa». Nuestro Dios ama mostrarse a sí mismo fuerte, en beneficio de  aquellos que no tienen otros dioses delante de él.

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Edwin Castro

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