Habitando entre nosotros

1. El deseo del corazón de Dios: Habitar con el hombre “Dios dio el Tabernáculo en el desierto no porque necesitara una casa, sino porque el pueblo necesitaba Su presencia para ser transformado”. “El Tabernáculo fue la expresión del corazón de Dios de restaurar la cercanía y convivir nuevamente con su pueblo redimido después de …

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Versión de solo audio:

  • Éxodo 8:20 NTV “Luego el SEÑOR le dijo a Moisés: «Mañana, levántate temprano y párate delante del faraón cuando baje al río y dile: «Esto dice el SEÑOR: ‘Deja ir a mi pueblo para que me adore.”
  • Éxodo 25:8 NTV “Haz que los israelitas me construyan un santuario para que yo habite en medio de ellos.”

1. El deseo del corazón de Dios: Habitar con el hombre

“Dios dio el Tabernáculo en el desierto no porque necesitara una casa, sino porque el pueblo necesitaba Su presencia para ser transformado”.

  • 1 Reyes 8:27 NVI “Pero ¿será posible que tú, Dios mío, habites en la tierra? Si los cielos, por altos que sean, no pueden contenerte, ¡mucho menos este templo que he construido!”

El Tabernáculo fue la expresión del corazón de Dios de restaurar la cercanía y convivir nuevamente con su pueblo redimido después de la caída en el Edén”.

  • Éxodo 19:5 NTV “Ahora bien, si me obedecen y cumplen mi pacto, ustedes serán mi tesoro especial entre todas las naciones de la tierra; porque toda la tierra me pertenece.”

2. El modelo del cielo en la tierra

  • Hebreos 8:5 NTV “Ellos sirven dentro de un sistema de adoración que es solo una copia, una sombra del verdadero, que está en el cielo. Pues cuando Moisés estaba por construir el tabernáculo, Dios le advirtió lo siguiente: «Asegúrate de hacer todo según el modelo que te mostré aquí en la montaña».”

3. Una realidad en el futuro

  • Apocalipsis 21:1-4 LBLA “Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. [2] Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. [3] Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. [4] El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.”
  • Juan 1:11-13 NTV “Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron; [12] pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. [13] Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios. [14] Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.”
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Edwin Castro