Cuando lo sagrado se vuelve común

1. Cuando la presencia se honró “El milagro comienza cuando Dios deja de ser una opción y se convierte en prioridad.” “Cuando respetas lo sagrado, los muros caen y los ríos se abren.” 2. Cuando se volvió un amuleto “Si tu vida privada deshonra a Dios, ninguna “actividad religiosa” podrá darte la victoria.” 3. Cuando …

Versión de solo audio:

1. Cuando la presencia se honró

  • Josué 3:14-16 NBLA “Así que cuando el pueblo salió de sus tiendas para pasar el Jordán con los sacerdotes llevando el arca del pacto delante del pueblo, y cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca se mojaron en la orilla del agua (porque el Jordán se desborda por todas sus riberas todos los días de la cosecha), las aguas que venían de arriba se detuvieron y se elevaron en un montón, a una gran distancia en Adam, la ciudad que está al lado de Saretán. Las aguas que descendían hacia el mar de Arabá, el mar Salado, fueron cortadas completamente. Así el pueblo pasó hasta estar frente a Jericó.”
  • Josué 6:8 NTV “Después de que Josué le habló al pueblo, los siete sacerdotes con los cuernos de carnero comenzaron a marchar en la presencia del SEÑOR sonando los cuernos mientras marchaban, y el arca del pacto del SEÑOR los seguía.”
  • Josué 6:16 “En la séptima vuelta, mientras los sacerdotes daban el toque prolongado con los cuernos, Josué les ordenó a los israelitas: «¡Griten, porque el SEÑOR les ha entregado la ciudad!”

“El milagro comienza cuando Dios deja de ser una opción y se convierte en prioridad.”

“Cuando respetas lo sagrado, los muros caen y los ríos se abren.”

2. Cuando se volvió un amuleto

  • 1 Samuel 4:1-11 NTV “Y las palabras de Samuel llegaban a todo el pueblo de Israel. En aquel tiempo, Israel estaba en guerra con los filisteos. El ejército israelita acampaba cerca de Ebenezer y los filisteos estaban en Afec. [2] Los filisteos atacaron al ejército de Israel y lo derrotaron matando a cuatro mil hombres. [3] Terminada la batalla, las tropas se retiraron a su campamento, y los ancianos de Israel se preguntaban: «¿Por qué permitió el SEÑOR que los filisteos nos derrotaran?». Después dijeron: «Traigamos de Silo el arca del pacto del SEÑOR. Si la llevamos con nosotros a la batalla, nos salvará de nuestros enemigos». [4] Así que enviaron hombres a Silo para que trajeran el arca del pacto del SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, quien está entronizado entre los querubines. Los hijos de Elí, Ofni y Finees, también estaban allí con el arca del pacto de Dios. [5] Cuando los israelitas vieron que el arca del pacto del SEÑOR llegaba al campamento, ¡su grito de alegría fue tan fuerte que hizo temblar la tierra! [6] «¿Qué estará pasando? -se preguntaron los filisteos-. ¿Qué es todo ese griterío en el campamento de los hebreos?». Cuando les dijeron que era porque el arca del SEÑOR había llegado al campamento, [7] entraron en pánico. «¡Los dioses han llegado a su campamento! -exclamaron-. ¡Esto es un desastre! ¡Nunca antes nos hemos enfrentado a algo así! [8] ¡Socorro! ¿Quién podrá librarnos de los dioses poderosos de Israel? Son los mismos dioses que destruyeron a los egipcios con plagas cuando Israel estaba en el desierto. [9] ¡Filisteos, peleen como nunca antes! ¡Si no lo hacen, seremos esclavos de los hebreos así como ellos han sido esclavos nuestros! ¡Peleen como hombres!». [10] Así que los filisteos pelearon con desesperación, y de nuevo derrotaron a Israel. La matanza fue grande; ese día murieron treinta mil soldados israelitas. Los sobrevivientes dieron la vuelta y huyeron, cada uno a su carpa. [11] Entonces los filisteos capturaron el arca de Dios y mataron a Ofni y a Finees, los dos hijos de Elí.

“Si tu vida privada deshonra a Dios, ninguna “actividad religiosa” podrá darte la victoria.”

  • 1 Samuel 4:19-22 NTV La nuera de Elí, esposa de Finees, estaba embarazada y próxima a dar a luz. Cuando se enteró de que habían capturado el arca de Dios y que su suegro y su esposo habían muerto, entró en trabajo de parto y dio a luz. [20] Ella murió después del parto, pero antes de que muriera las parteras trataron de animarla. «No tengas miedo -le dijeron-. ¡Tienes un varón!». Pero ella no contestó ni les prestó atención. [21] Al niño le puso por nombre Icabod (que significa «¿dónde está la gloria?») porque dijo: «La gloria de Israel se ha ido». Le puso ese nombre porque el arca de Dios había sido capturada y porque murieron su suegro y su esposo. [22] Y luego dijo: «La gloria se ha ido de Israel, porque el arca de Dios ha sido capturada».

3. Cuando lo sagrado se volvió común 

  • 1 Samuel 5:1-12 NTV Después de que los filisteos capturaran el arca de Dios, la llevaron del campo de batalla en Ebenezer hasta la ciudad de Asdod. [2] Llevaron el arca de Dios al templo del dios Dagón y la pusieron junto a una estatua de Dagón. [3] Pero cuando los ciudadanos de Asdod fueron a verla a la mañana siguiente, ¡la estatua de Dagón había caído boca abajo delante del arca del SEÑOR! Así que levantaron a Dagón y nuevamente lo colocaron en su lugar. [4] Pero temprano al día siguiente sucedió lo mismo: de nuevo Dagón había caído boca abajo frente al arca del SEÑOR. Esta vez su cabeza y sus manos se habían quebrado y estaban a la entrada; solo el tronco de su cuerpo quedó intacto. [5] Por eso, hasta el día de hoy, ni los sacerdotes de Dagón ni nadie más que entra al templo de Dagón, en Asdod, pisan el umbral. [6] Entonces la mano dura del SEÑOR hirió a la gente de Asdod y de las aldeas cercanas con una plaga de tumores. [7] Cuando el pueblo se dio cuenta de lo que sucedía, exclamó: «¡No podemos quedarnos con el arca del Dios de Israel ni un minuto más! ¡Él está en contra de nosotros! Todos seremos destruidos junto con Dagón, nuestro dios». [8] De modo que convocaron a los gobernantes de las ciudades filisteas y les preguntaron: -¿Qué debemos hacer con el arca del Dios de Israel? Los gobernantes deliberaron y contestaron: -Trasládenla a la ciudad de Gat. Así que trasladaron el arca del Dios de Israel a Gat. [9] Pero cuando el arca llegó a Gat, la mano dura del SEÑOR cayó sobre sus hombres, jóvenes y mayores; los hirió con una plaga de tumores, y hubo gran pánico. [10] Entonces enviaron el arca de Dios a la ciudad de Ecrón, pero cuando los habitantes de Ecrón vieron que se acercaba, clamaron: «¡Traen el arca del Dios de Israel a nuestra ciudad para matarnos a nosotros también!». [11] Entonces el pueblo volvió a llamar a los gobernantes filisteos y les suplicó: «¡Por favor, regresen el arca del Dios de Israel a su propio país, o nos matará a todos!». Pues ya había comenzado la plaga mortal enviada por Dios, y un gran temor se apoderaba del pueblo. [12] Los que no morían, sufrían de tumores; y el clamor del pueblo ascendió al cielo.”
  • Galatas 6:7-8 NVI “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su carne, de esa misma carne cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna”.
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Ingrid Reyes