Venciendo las obras de la Carne

1. Reconociendo que hay una guerra entre la naturaleza carnal y la naturaleza espiritual 2. Jesucristo es el poder para crucificar la carne 3. Nuestras armas de guerra: la dependencia de Dios y la vida en comunidad. “El señor Jesús dice: si ustedes permanecen en mí, darán mucho fruto, si se apartan de mí, se …

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  • Gálatas 5:17 NTV “La naturaleza pecaminosa desea hacer el mal, que es precisamente lo contrario de lo que quiere el Espíritu. Y el Espíritu nos da deseos que se oponen a lo que desea la naturaleza pecaminosa. Estas dos fuerzas luchan constantemente entre sí, entonces ustedes no son libres para llevar a cabo sus buenas intenciones.”
  • Romanos 7:18-20 NVI “18 Yo sé que en mí, es decir, en mi carne, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. 19 De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero.  20  Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí.”
  • Gálatas 5:19-21 “Las obras de la carne se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje;  idolatría y hechicería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, desacuerdos, sectarismos y envidia; borracheras, orgías y otras cosas parecidas.”

1. Reconociendo que hay una guerra entre la naturaleza carnal y la naturaleza espiritual

  • Proverbios 22:3 NVI «El prudente ve el peligro y busca refugio; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.”
  • 2 Timoteo 2:22 NVI “Huye de las malas pasiones de la juventud y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio.”
  • 1 Corintios 10:12  NVI “Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer.”

2. Jesucristo es el poder para crucificar la carne

  • Lucas 9:23NVI «—Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga.”
  • Galatas 6:8 NVI «El que siembra para agradar a su carne, de esa misma carne cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.”
  • Genesis 39:8-9 NVI “Pero José no quiso saber nada, sino que contestó: —Mire, señora: mi amo ya no tiene que preocuparse de nada en la casa, porque todo me lo ha confiado a mí. 9  En esta casa no hay nadie más importante que yo. Mi patrón no me ha negado nada, excepto usted, que es su esposa. ¿Cómo podría yo cometer tal maldad y pecar así contra Dios?”

3. Nuestras armas de guerra: la dependencia de Dios y la vida en comunidad.

  • Juan 15:5-8 NVI »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.  6  El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. 7 Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá.  8  Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.”

“El señor Jesús dice: si ustedes permanecen en mí, darán mucho fruto, si se apartan de mí, se secarán y dejarán de dar fruto.”

  • Juan 15:7 NVI “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá.”
  • 1 Corintios 12:27 NVI 27 “ Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es miembro de ese cuerpo.  28  En la iglesia Dios ha puesto, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego los que hacen milagros; después los que tienen dones para sanar enfermos, los que ayudan a otros, los que administran y los que hablan en diversas lenguas.”
  • 1 Samuel 28:5-7 NVI “Cuando vio Saúl al ejército filisteo, le entró tal miedo que se descorazonó por completo. 6  Por eso consultó al Señor, pero él no le respondió ni en sueños, ni por el urim ni por los profetas. 7 Por eso Saúl ordenó a sus oficiales: —Búsquenme a una médium, para que yo vaya a consultarla.”
  • Hebreos 3:12-15 NVI 12 “Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo. 13 Más bien, mientras dure ese «hoy», anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado. 14 Hemos llegado a tener parte con Cristo, si en verdad mantenemos firme hasta el fin la confianza que tuvimos al principio. 15 Como se acaba de decir: «Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan sus corazones como sucedió en la rebelión.”
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Sixto Porras