Dios está en los milagros más grandes y en los detalles más pequeños. Tu historia podría inspirar a otros y ser un canal para su restauración.
En la medida que le das la libertad al Espíritu de Dios en tu vida, será más evidente la transformación en ti:

Tu manera de pensar, actitudes, conductas y hábitos.

Tus relaciones.

Tus experiencias.

Reportar el avance, las victorias, las nuevas conclusiones, respuestas de oración, son vitales para estimular tu aventura de fe y la de los demás. Por eso, no se trata de eventos sobrenaturales, únicamente… no olvides que “El milagro está en el proceso”.

 

¡Queremos celebrar contigo!